Ciudad de San Luis

BREVE HISTORIA CIUDAD DE SAN LUIS

La ciudad de San Luis se fundó el 25 de agosto de 1594 por Luis Jufré de Loaysa y Meneses, teniente corregidor de Cuyo. El nombre completo de la capital fue “San Luis de Loyola Nueva Medina de Río Seco”. San Luis, porque Luis era el nombre del fundador (Luis Jufré); de Loyola en homenaje al capitán general de Chile, que encargó a Jufré fundar la ciudad; y Nueva Medina de Río Seco, porque el padre del fundador había nacido en Medina de Río Seco, España. Producida la Revolución de mayo de 1810, el cabildo de San Luis adhirió a la Primera junta de Gobierno porteña. Tres años más tarde,  en noviembre de 1813, por decreto del gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Mendoza, San luan y San Luis pasaron a conformar la provincia de Cuyo, con capital en Mendoza.

El 1º de marzo de 1820, San Luis se proclamó independiente de Cuyo. En el año 1820, San Luis nació como provincia y se proclamó independiente de Cuyo. En 1855, el gobernador Justo Daract juró la primera constitución provincial. Los pobladores originales eran mezcla de españoles, indios, criollos y  mestizos llamados “hijos de la tierra”. El 9 de septiembre de 1867, se promulgó la ley que establecía el nuevo régimen municipal; y recién el 20 de julio de 1868, se restableció la Municipalidad de la Ciudad de San Luis.

El primer Intendente de la Ciudad de San Luis fue Severo Gutiérrez del Castillo. El avance de modernos edificios de estilo neo-renacentista italiano y el surgimiento de hoteles y salas de billar, hizo que los ranchos de barro quedaran relegadas a los suburbios. Entre los nuevos edificios se  destacaron: La Escuela Normal de Mujeres, El Correo, El Juzgado Federal, El Club Social, La Nueva Iglesia (hoy Catedral) y el Banco de la Nación argentina, donde ese emplaza actualmente la Municipalidad de la Ciudad.

 

Construcción del Edificio Municipal
Edificio Municipal

 

 

 

 

 

 

 

SAN LUIS, PUERTA DE CUYO 

Texto de Urbano J. Nuñez, historiador puntano que describió a San Luis, en 1960, de la siguiente manera:

“San Luis ofrece al viajero el cálido aroma de sus tradiciones y esa placidez fecunda que parece descender de la serranía para fortalecer el espíritu, nutriéndolo con la savia telúrica de una estirpe heroica y sencilla, acostumbrada a crecer en soledades y silencios. 

Perdida en el tiempo la fecha de su fundación -aunque fué en 1594 cuando el general Luis Jofré hizo flamear por tres veces el pendón real sobre la tierra recién bautizada- la ciudad de la Punta sintió siempre el escozor del camino que, como una flecha, hería sus carnes por el Oriente y el Poniente, sustentando su desvelo con la vibración de una dinámica urgida de progreso.

De cara al desierto, soportó el huracán de los malones y se asomó a las pampas neblinosas de misterio, en galopes interminables donde, más que el trébol, verdeaba la esperanza. Conmovida por el reclamo de la patria, abrió al par que la mano el corazón. Y mientras se desangraba soñando con el sol de la libertad, la Historia escribió sobre su escudo el mote señero: LEAL Y GENEROSA. “